Más que un Santo, un ejemplo de como vivir...
Es tan lindo reconocer, que alguien tan cercano, se ha convertido en un ser al que se puede mostrar como ejemplo desde la perspectiva moral, espiritual y social. Es verdaderamente sorprendente, pensar y saber, que este ser es alguien que vivió hace muy pocos años en nuestro país, en nuestra ciudad y que caminó en nuestras calles.
Es increíble reconocer también, que ese hombre, tal y como nosotros podemos, tuvo la sabiduría para mostrarnos en cosas tan simples, como podíamos reconocer a Cristo, vivir a Dios, Su Amor, Su Plenitud…
Es lindo vivir en el hoy, esta experiencia de reconocer a Alberto, este hombre, este cura, este Chileno; como un Santo, que no es más que ser un ejemplo de amor, de entrega, de sabiduría, de todos los dones del Espíritu Santo y poder proyectarlo en quienes conocemos, en los que sufren, en los que viven con poco y que a veces, pasamos sin reconocer. Es lindo vivir y poder darnos cuenta, que los “patroncitos” no son mas que Dios, Cristo, quienes sufren, carecen a veces de afectos, de esperanzas, de bienes, de cosas tan simples como las que tenemos y que, ni siquiera, alcanzamos a ver el grado de importancia en el que se encuentran. Es lindo, muy lindo darse cuenta, que dar es tan fácil y que para llegar a Dios, para ser un Santo, un ejemplo de vida, solo debemos vivir a Dios, en Su Amor y nada más.
Pienso que “Alberto de los pobres”, estaría muy molesto con la demagogia de los políticos que se llenan la boca con nuestras necesidades, con nuestras carencias… y por contraparte, llenan sus bolsillos, a costa de nuestras ilusiones y votos. Creo también, que estaría muy apestado de ver a los empresarios que tenemos, en general, tipos miserables que solo viven para pagar poco y ganar mucho, con la mas absoluta amoralidad, apoyada por un sistema económico injusto para todos los que realmente logramos los objetivos de estas empresas, que ganan harto conjugando con frescura, su concepto comercial de crecimiento.
Creo que la tarea a contar de hoy, es hacer de los “patroncitos” unas personas que son parte de nuestras vidas y no la chusma; creo que ahora, tampoco deberíamos dejar que nos vengan a meter el dedo en la boca y que es nuestra obligación, reclamar y declarar, pública y libremente, a quienes no cumplen la obligación moral de justicia, de bienestar y de darse por el otro.
Hoy, no me queda mas que felicidad y una tarea; seguir de cerca el camino de Santidad que Dios nos invita a seguir, teniendo como ejemplo hoy, a Alberto, ayer a la Teresa y también a la Laura, personas igual que tu y yo, que solamente eligieron bien el camino y los actos, sin turbarse por nada y a quienes solamente les bastaba vivir a Dios. En mi alma, alegría, esperanza de hacer justicia por los otros y el agradecimiento a Dios, por este regalo de Alberto, y como él mismo enseñó a decir… hoy me siento “contento, Señor, contento”.
Gracias a Dios por todo esto.
Alejandro Fernández dijo
Hola. Felicitaciones a Chile por su santo. No se mucho del padre Alberto, sólo se que era jesuita y que hizo mucho por los pobres. Pero es bueno destacar a hombres y mujeres que ven la vida un camino para dar amor a los demás.
Un saludo desde Colombia
Alejandro
24 Octubre 2005 | 05:50 AM