Hoy estoy viviendo algo, que me extraña vivir. Tengo un sentimiento in entendible, considerando que entiendo todo lo que ocurre, lo celebro incluso; pero igual, siento una gran emoción, mas que pena, porque mi hermano, ese pelotita que cuando yo estaba chico, me hacia payasos de genero, se va…
Claro que se va, para estar bien, para ser querido, para ser feliz, como siento que debió haber sido siempre, pero no consiguió; pero se va de mi lado y siento que tal vez y ese es mi temor, no vuelva. Y en este corto espacio, siento que lo perdí, que perdí “nuevamente” el tiempo, que no le dije que lo amaba cuantas veces debí, que, claro, la compostura de hermano, me hacía ser indiferente a los gestos, a los abrazos y claro, mi hermano, siempre será mi hermano, pero solo ahora que se, no estará, pienso que fui tonto al no haberlo ido a ver mas seguido, al no haberle dicho mas veces que lo amo, porque lo amo (como decía la tía Toya); y es que, tal vez me queda la sensación de que debí haber compartido mas tiempo con él.
Hoy veo como Halley, está lejos de mi; como la Chica, está mas lejos que cerca mío; como a la Cristi, la tengo cada día mas cerca; al Milico, como comparto sus espacios; al Tito, como hablamos y siento su cariño al teléfono, porque no nos hemos visto; al Raúl, como logré sacarle palabras del corazón.. y como al Beto lo extraño ya, como me quedo con esa lata de cerveza, para guardar este minuto fugaz, que tiene que ser el principio de una historia, de amor, de alegría, de por fin, recibir lo que se merece para él y finalmente también, para mi.
Hoy me siento en la emoción paradojal, de la tristeza y el abandono (sin estarlo); pero con la fe en Dios de que, mas temprano que tarde, se abrirán para él las esperanzas que le permitirán ser feliz, amado y respetado, como todos en el mundo deberíamos serlo.
Cabecita, que te vaya bien… estaremos juntos, a pesar de la distancia en metros y kilómetros; en los tramos avanzados; en los árboles que se pasarán frente a ti mientras avanzas; en los cerros, en cada río que te vayas encontrando… pero estaré contigo, como estamos todos unidos, indefectiblemente, en ese corazón, la sangre y esa alma que Dios juntó, en la guatita de nuestra mamá y en esa voluntad, de nuestro padre.
Me quedo feliz, de que vayas a conquistar y jugarte tu propia vida; solo quiero que veas como María Auxiliadora te acompaña y como yo, celebro cada triunfo, cada conquista que te vaya dando la vida.
Hermano mío quiero decirte que hoy, nos encontramos otra vez; nos digamos yo te quiero una vez mas; porque somos, hermanos… Pienso, en los días del ayer, cuando aun éramos niños; en nuestra niñez.
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