Revolución Pingüina
En Chile, como en tantas y tantas ocasiones en otras partes del mundo y del tiempo, ha comenzado una revolución que sin duda, mas temprano que tarde, cambiará para siempre un esquema, dentro del cual nos hemos criado y hemos, de alguna forma, sido obligados a participar.
En silencio, sin ninguna publicidad, sin marketing, sin palabrotas… un grupo de niños y niñas, comenzaron a amasar lo que es hoy, la más grande revolución en democracia. La pelea que se está dando, no será un beneficio propio, si no que será una herencia que cada uno de estos niños, dejarán a futuro, con mas perseverancia y amor, que cada cosa que hacen los encargados reales de hacerlas. Aquí no hay nada bajo cuerdas que beneficiará a algún grupo económico, político o social, aquí, a manos limpias, se está dando una pelea hermosa por lograr que en algo, seamos iguales, como mentirosamente dice la constitución política, que somos los chilenos.
Mas que un piedrazo, un desmán, un acto vandálico (que muchos ha habido), esta revolución llama a que por una vez al menos, empecemos los del montón, a pensar en la posibilidad cierta de ejercer la presión necesaria a fin de lograr el objetivo mas fundamental que se nos ha negado: “la justicia”. En este país, en el que todo se vende, en el que todo se logra pisoteando al otro, a “costa de cualquier costo”, ya estaba bueno que alguien tomara el toro de los cachos y lo enrielara hacia algo que, sin ningún doble beneficio, entregara un beneficio a quienes realmente lo necesitan.
En este momento en el que “mágicamente” coinciden los diarios “La Nación” y “El Mercurio”, niños… no pueden desfallecer, no pueden decaer y deben exigir que los cambios sean lo que exactamente ha sido pedido. Ya basta de que la elite, esa que llegó al poder económico a través del saqueo del Estado, a través de haber confabulado contra el gobierno del pueblo –representado en el Compañero Presidente Salvador Allende-; esa elite que vive a costa del sacrificio de la mujer, del hombre y que hasta tiene, cuan laboratorio gratuito, “colegios” en los que prepara la mano de obra más eficiente, económica y dadora de riqueza (por la que incluso les pagan), deje de una vez de administrarnos la vida y se retire, dando paso a que sea el Estado, el gobierno del pueblo, el demócrata, quien decida que y como se hacen las cosas, terminando para siempre con esta absurda forma de manejarnos, puntualmente en esta lucha, en la educación, en la forma como enfrentarán nuestros hijos, su futuro. Ya es tiempo, de que rompamos las cadenas y que alguien (quien lo iba a decir, los “niños de uniforme”) desestabilice esta cadena económica y permita por fin, que las cosas se cumplan.
En Chile, cualquiera no tiene educación, ni salud, ni pensión, ni seguridad; en Chile los más pobres hacen lo que pueden, viven como pueden, como les alcanza no mas… mientras los poderosos, esos que se quedan con la parte mas grande de la torta, a costa precisamente del trabajo de los más pobres pagando sueldos indignos, que no alcanzan para hacer la vida mas digna; que abusan de horarios, contratos fraudulentos: se educan en los mejores colegios “pagados”; se quedan con las becas de excelencia (el pobre no puede porque la educación es mala); van a la Universidad (al pobre no le alcanza por la mala preparación). Así mismo, esta elite, es dueña de tierras, de empresas de “servicios básicos”, contamina nuestro aire, nuestra agua, a costa de nuestra salud y nadie dice ni hace nada. Esta misma elite, incluso, se queda con los puestos hasta de la oficialidad de las fuerzas armadas, en teoría de todos los chilenos; ningún niño o niña sin plata, apellido o cuña, podrá jamás optar a ser un oficial y mandar a un rico.
Todo esto ocurre en nuestro país y hoy, la verdad es que da orgullo ver como un grupo de jóvenes que aun, no tienen edad de votar en elecciones; manejan una situación tan sencilla como hacer valer sus derechos, sus sueños, sus esperanzas y lo mas bello aun, lo hacen para simplemente, lograr que las cosas sean equivalentes a lo mínimo.
Me da vergüenza que un ministro (nada mas podría esperarse de un gusano demócrata cristiano) intente quebrar la movilización; me da vergüenza que la Presidenta que yo elegí, ofrezca soluciones parche y no una cuestión concreta, con nombre, apellido, fecha y hora de ejecución; me da vergüenza también, que la misma mujer elegida por mi voto, diga que las movilizaciones son innecesarias, cuando cada una de las movilizaciones realizadas nos permitieron llegar al gobierno, claro que para seguir administrando un modelo económico inmoral y desgraciado.
Chiquillos, es hora de descansar, con la mente despierta; con las manos limpias, como ha sido todos estos días; es hora de no decaer, de sentirse mas fuerte, porque esto es historia… no son solo niños, niñas, cabros que tiran piedras, que reclaman, son una generación que cambio el “no estoy ni ahí” por esto, por mostrarse como un hermoso y responsable pingüino, que pelea, da clase de ética, de amor, de valor. Tal vez, a esto se refería esa frase celebre y cierta “mas temprano que tarde, se abrirán las alamedas por donde pasarán los hombre y mujeres libres”. Cabros, este es el momento de escribir la historia, resistan, no decaigan… hay millones que queremos ganar esta batalla con orgullo, sin hacer mas que mirar y apoyar con la moneda solidaria que nos piden. No decaigan, sus hijos, mis hijos, nuestros hijos y el futuro entero de la nación, algún día…mas temprano que tarde también, se los agradecerán.