Anoche
Anoche, las flores dejaron de ser blancas y se transformaron en cristalinas. Anoche, la risa fina de un bebé, dio paso a las lagrimas de una pequeña. Anoche, los dolores en las rodillas, se transformaron en pesadez. Anoche, mil cosas pasaron en mi cabeza, más solamente, mis brazos entrelazados quisieron tranquilizar un instante de dolor, de incomprensión y de desdicha... Anoche, la vida siguió siendo la misma. Anoche, el amor se hizo mas grande para socorrer con palabras el alma de alguien, que por un instante, pensó que dejaba la niñez. Anoche, el amor de padre se hizo mas fuerte, para entre todas las ideas del corazón, del alma y de la cabeza, echar una broma justo en el momento de mayor rigidez. Anoche, recordé unos ojos que achinados y después de varios meses, lloraron recién mi ausencia; recordé los juegos, los “agú”; recordé esa bolsa imaginaria que con cosas dentro se dejó caer...
Recordé cuando saliste, cuando te vi y te hablé; recordé cuan bella fuiste en esa infancia; tu primera comida, tu diente, tus pasos. Recordé todo en un instante y traté de hacer que el momento fuera simplemente lo que es.
Mi hermosa no ha cambiado en nada, solo su cuerpo ha florecido en el momento exacto en el que la química lo manda, para dar paso a la misma imagen inconmensurable... porque mi reina sigue siendo la misma, la misma que anoche.